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Italianos y alemanes que repudian el crimen que cometieron sus estados fascistas de aquella época, también franceses y belgas. Muchas de esas personas de otras comunidades vienen por sus raíces andaluzas, porque sus padres, madres, abuel@s u otros familiares huyeron de Andalucía en aquel éxodo terrible de más de 300.000 personas, de las cuales solo aproximadamente la mitad llegaron a Almería, y desde ahí se desperdigaron por toda la costa levantina, muchas llegaron a Francia y allí se instalaron, y otras volvieron Andalucía, afrontando la represión franquista y en muchos casos pagando con la vida por ello.

El recorrido de la etapa es muy bello y además con todo el sol mediterráneo y la belleza del mar y los acantilados que nos acompañan a lo largo de los aproximadamente 26 km de marcha. Pero la historia está ahí y en algunas paradas la recordamos. Recojo un testimonio de los muchos que hay, recogido en el libro de “Carretera Málaga-Almería” de Jesús Majada y Fernando Bueno; está referida al martes 9 de febrero, cuando mucha gente salió de Nerja. La carretera es estrecha, con el borde del mar a su derecha y las montañas escarpadas a su izquierda, cuentan que con los cruceros tan cerca en la costa “…que cuando le acertaban a un burro a un autobús, podíamos ver sus caras y como saltaban en cubierta celebrándolo; “…aquellos barcos enormes de Franco no cesaban de dispararnos con sus cañones.

Veíamos a los marineros perfectamente moverse por cubierta y como los cañones nos apuntaban ante de disparar…” “…había gente aplastada por las rocas que caían cuando los barcos disparaban hacia los acantilados. Vi muchos niños muertos en las cunetas…El conductor que nos llevaba a Almería paraba frecuentemente para apartar los cadáveres de la carretera…Había trozos de personas por todos lados. “…Ese día también, dos aviones bombardearon la Herradura (pueblecito entre Nerja y Almuñecar) cientos de mujeres y niñ@s se escondían entre los pencales. A esa altura de la marcha, y con la esperanza de llegar a Motril, ya nadie llevaba ningún tipo de equipaje solo lo puesto, pero se acumulaba otro peso enorme: cansancio, hambre, sed, llagas en los pies, frio, y sobre todo el miedo y la angustia.

El tercer día de la huida de la carreta de Almería fue el tercer día de muerte y de terror para decenas de miles de personas, la mayoría mujeres, ancianos y niñ@s, cuando las potencias y las fuerzas fascistas ensayaron el asesinato masivo de la población civil como método de guerra.
Después de acabar la marcha en Almuñecar hemos acampado en un polideporitvo, donde nuestro equipo de cocina nos ha preparado unas migas de las que hacen época, y tras un breve descanso hemos asistido, como actividad cultural de la jornada, a un concierto de música republicana.

Un grupo musical de Almuñecar nos ha hecho un repertorio de canciones populares republicanas, Ay Carmela, A las Barricadas, La Internacional, Santa Bárbara, entre otras y por supuesto el himno de Andalucía, que hay que aprendérselo bien para cantárselo al nuevo gobierno andaluz “Andaluces pedid tierra y libertad, sea por Andalucía libre…”. El concierto ha estado genial, porque además, antes de cada canción que nos hacía vibrar, el solista del grupo hacía una detallada y minuciosa historia de la canción que iban a interpretar. Pero después del concierto, de cosecha propia del grupo de la marcha se ha hecho un recital poético, cuyo tema estaba centrado en la represión de los poetas republicanos, Miguel Hernández como representante del presidio para cientos de miles de españoles, Antonio Machado, como la expresión del exilio para millones de españoles y Federico García Lorca como la expresión de las decenas de miles de españoles asesinados y enterrados en cunetas, donde aún siguen.

Se han cantado canciones de los tres, de Miguel Hernández “Tu risa me hace libre, me pone alas. Soledades me quita, cárcel me arranca…”, de Antonio Machado “todo pasa y todo queda…Nunca perseguí la gloria…” de Lorca “…verde que yo te quiero verde, si si, yo te quiero verde”. En este caso los artistas han sido de la misma familia que somos ya la Desbandá, Paco Doblas, uno de nuestros poetas oficiales, que ha recitado también poemas suyos dedicados a los tres poetas y Angeles, una de las compañeras catalanas que acompaña la marcha y se ha revelado como una gran artista cantando las tres canciones a capela y recitando parte de la poesía. Justo ayer, otro de nuestros poetas, Marco, presentó su último libro de poesía en el marco de actividades de la marcha de la Desbandá. Mañana salimos hacia Salobreña, donde habrá un acto de homenaje a las víctimas de la Desbandá en el rio Guadalfeo, cerca ya de Motril, la muralla con aguas crecidas que muchos huidos no pudieron franquear.

Desbandá 2020

Ya está abierto el plazo de inscripción para la marcha integral de 2020, hay un límite de plazas dependiendo de las etapas, no lo dejes para última hora.

Desbandá 2020

16 de febrero de 2019, décima jornada de «La Desbandá»

La última jornada de la marcha hasta Almería, desde Aguadulce, es un paseo (14 Km) festivo, de alegría por haber culminado el esfuerzo de 10 días llenos de emociones para tod@s. Antonella, la compañera italiana que ha aguantado hasta el final decía que lo vivido en 10 días le parecían 3 años.

15 de febrero de 2019, novena jornada de «La Desbandá»

Tengo que rectificar la información de ayer sobre que el ayuntamiento del PP no nos había negado alojamiento; es cierto que no nos lo ha negado, y es cierto que en las dos marchas anteriores pudimos utilizar un polideportivo del Ayuntamiento.

14 de febrero de 2019, octava jornada de «La Desbandá»

La presencia de los vestigios de la guerra está muy presente en el recorrido de la Desbandá, la policía ha desactivado hoy una bomba de las lanzadas por la aviación fascista, encontrada en la playa de Carchuna, el pasado día 11, justo el día que pasamos por esa playa camino de Castell de Ferro.

13 de febrero de 2019, séptima jornada de «La Desbandá»

El desayuno de hoy en la salida es especial, a las 7 de la mañana llega al local social donde nos albergamos, Mercedes, una mujer mayor, colaboradora del Ateneo Republicano de la Alpujarra, que siempre que hemos pasado la Desbandá por allí se presta para hacernos de comer.